2012-06-29

¿Despenalizar las relaciones sexuales con adolescentes?

Es una realidad que muchos de nuestros adolescentes tienen relaciones sexuales. Si pensamos en nuestros hijos, ¿qué les aconsejaríamos? ¿Está bien? ¿Está mal? ¿Qué es lo ideal? Como sociedad: ¿Debemos crear leyes que se amolden a e la actual realidad o debemos crear leyes que eviten empeorarla? ¿Podemos crear leyes que ayuden formar una futura “mejor realidad”?

Tener relaciones sexuales trae consigo la posibilidad de engendrar hijos. Por lo tanto, debería practicarse cuando se posee una cierta madurez para criar bien a los hijos que eventualmente vendrán, porque si no, es un problema para la madre adolescente, su familia, y la sociedad, tal como lo vemos a diario. Los adolescentes no han alcanzado aún esa necesaria madurez para ser padres pues están pasando por muchos cambios hormonales, físicos, emocionales, en un tiempo en el que todavía están “adoleciendo”. Por esa misma razón a un joven de 14 años no se le da la potestad de elegir su presidente, ni puede conducir un automóvil, ni contar con su propia tarjeta de crédito… Entonces ¿por qué decirles a nuestros hijos adolescentes que pueden tener relaciones sexuales “responsables”? ¿Y qué diremos cuando a pesar de “cuidarse” nuestra hija queda embarazada: que no se preocupe, que vamos a criar a su hijo? ¿O le diremos que “se lo saque”, que lo aborte y lo mate? ¿Acaso el gobierno dará ayuda económica a nuestros hijos padres adolescentes que no trabajan y no pueden alimentar a sus hijos?

2012-06-22

Un poco de la historia de San Juan

San Juan Bautista (no confundirlo con Juan el discípulo de Jesús), fue un judío del siglo I cuyo nombre quedó registrado en los escritos bíblicos por haber tenido el gran privilegio de “preparar el camino del Señor”. Fue un profeta que anunciaba que “el reino de los cielos se había acercado” ante la llegada de Jesús, y por lo tanto había que prepararse reconociendo las propias faltas y cambiando de actitud. Quienes respondían al llamado eran bautizados como símbolo de la limpieza y purificación que anhelaban.

2012-06-15

Ya no le eches la culpa a tu padre

Si tu padre te abandonó o si fue mal padre. Si no se esforzó por cuidarte, alimentarte, educarte. Si no quiso o no pudo hacerlo. Si fue muy severo o muy blando. Si fue un sobreprotector o indiferente. Si su mala conducta, sus vicios o fracasos te afectaron. Y ya creciste, y estás albergando resentimiento, quizá odio y rencor. Si crees que te va mal por lo que tu padre hizo o no hizo, y le echas la culpa de tus fracasos, ya déjalo. No lo juzgues más ni lo critiques. Hay alguien que lo juzgará por ti, y lo hará con verdadera justicia porque conoce las intenciones del corazón. Déjale el tema a Dios.

2012-06-08

La Biblia no prohíbe la transfusión de sangre

Hay estudiantes de la Biblia que jamás donarían sangre a su prójimo. No por miedo a las agujas o por algún impedimento de su salud, sino por creer que al no hacerlo agradan a Dios. Ellos afirman que la Biblia prohíbe la transfusión de sangre y por lo tanto se niegan a donarla, y prefieren morir o ver morir a sus hijos antes que aceptar una transfusión y “pecar contra Dios”. Es un triste caso, en el que una deficiente teología induce a una práctica peligrosa y mortal, tomando el nombre de Dios para hacer algo totalmente contrario a lo que él mismo enseña: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

La Biblia no prohíbe las transfusiones de sangre, al contrario las apoya. Jesús dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Y en los más antiguos libros de la Biblia leemos que “la sangre es la vida” (Deuteronomio 12:23). Así que con esta equivalencia bien podríamos contextualizar las palabras de Jesús para una aplicación médica: “Gran amor muestra uno que ponga su sangre por sus amigos”. Donando sangre, dando un poco de nuestra vida, demostramos nuestra amistad y nuestro amor. Éste es un principio fundamental en el cristianismo: dar de uno mismo para el bien de los demás. Jesús dio todo por nosotros, su vida y su sangre por nuestros pecados. Nosotros también estamos llamados a dar nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestros talentos, nuestra fuerza, nuestra vida y por qué no, nuestra sangre para beneficio de nuestro hermano.

2012-06-01

Alabanza y Gratitud en el Día del Medio Ambiente

Lo que no se aprecia ni se valora, no se cuida. Por ello, es necesario aprovechar eventos como el día mundial del medio ambiente para inculcar en la población un mayor aprecio y valoración por la naturaleza, y así se sumen muchos más a la responsabilidad de cuidarla mejor. Para los ciudadanos creyentes, nuestra responsabilidad en el cuidado del medio ambiente se entiende además por un aprecio y valoración de la naturaleza como expresión del amor de Dios, de su inteligencia y su poder. Cuidar de la creación de Dios es una manera de mostrarle nuestro aprecio, respeto y amor a él.


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