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Mostrando entradas de febrero, 2012

Contra la Soberbia y la Discriminación

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La discriminación es un fruto de la soberbia. La soberbia crece por la necedad. La necedad de la discriminación es el resultado de cultivar razonamientos egoístas sin confrontarlos con cuestionamientos tan elementales como los presentados por el apóstol Pablo (y que el mismo responde)*:

El comunismo cristiano del siglo I

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Cuando uno lee en la Biblia que los primeros cristianos “tenían todas las cosas en común… y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía…” es inevitable sorprenderse y compararlo con el comunismo propuesto en los últimos siglos. Pero al hacerlo las diferencias son notables:

Amarte hasta mi final

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“Hasta mi final”. “Hasta que la muerte nos separe”… De eso trata ese compromiso público de amor que llamamos matrimonio. Aunque esas palabras sean parte de una tradición, o la expresión de una sincera ilusión, en nuestros días ya no reflejan una determinación real. En nuestra sociedad occidental el matrimonio y la fidelidad para toda la vida han perdido vigencia, credibilidad, y se ha posicionado con mayor fuerza un amor “libre”, sin compromiso, incluso en los que llegan a casarse, pues mantienen en secreto aquello de “si no funciona me divorcio”. Y no faltan los amigos que suelen bromear cambiando el voto: “hasta que el otro (la otra), los separe…  más joven o con más dinero.”

Un mensaje a la conciencia... por el "Brother Pablo"

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El hermano Pablo ya no está con nosotros. Celebró sus 70 años de matrimonio y un día después partió a la eternidad; aunque en uno de sus mensajes titulado “¡No lo Crea!” (1968) se anticipó y pidió que no creamos en la noticia de su muerte. En aquella oportunidad dijo que cuando eso suceda “lo más probable es que, en efecto, mi corazón haya dejado de latir. Pero el verdadero yo —aquello que es mi personalidad, mi fuero interno, mi alma, mi vida espiritual— no habrá muerto. Más bien, ese es el día en que estaré más vivo que nunca. Es que, amigo mío, yo nací dos veces. La primera vez nací en 1921. Pero volví a nacer en 1932, cuando tenía once años de vida física. El primer nacimiento fue el del cuerpo; el segundo nacimiento fue el del espíritu. Y aunque el cuerpo muera, el espíritu nunca morirá. Al contrario, el simple hecho de haber nacido de nuevo me garantiza vida eterna junto al Señor Jesucristo… ¿Ha tenido usted la experiencia del segundo nacimiento? Jesucristo le dijo a Nicodemo:…