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Mostrando entradas de septiembre, 2009

La Biblia como herramienta para el desarrollo (I)

Muchos no estarán de acuerdo con la afirmación que hoy presento, y lo comprendo. La Biblia se ha ganado una mala fama no por sí misma, sino por el mal uso que se le ha dado. Diversas agrupaciones religiosas se han encargado de interpretarla a su propio parecer, enseñando cuestiones sin mayor efecto en la sociedad (como qué se puede vestir ó qué no se puede comer) hasta otras que afectan la salud y la vida (como prohibir las transfusiones de sangre). Se culpa a la Biblia de ser un tropiezo al desarrollo y el avance de las ciencias (caso Galileo Galilei) y ser el principal insumo del “opio de los pueblos”. Muchos juzgan la Biblia por las vidas inconsecuentes de quienes la proclaman. Pero ningún libro se puede juzgar por la incosecuencia de sus lectores y promotores sino por su contenido.

Centros de Formación Ciudadana

Creo que muchos estamos de acuerdo en la imperiosa necesidad de mejorar nuestros Centros de Formación Ciudadana. Necesitamos formar una nueva generación de peruanos, de buenos ciudadanos: responsables, respetuosos, honestos, trabajadores, con iniciativa, con ideales, con los valores necesarios para construir un Perú más justo para todos. Las últimas décadas revela que el trabajo que hemos venido haciendo al respecto, es deficiente. Los actuales Centros de Formación Ciudadana necesitan de urgente apoyo.

No hay paz sin justicia

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“Y el efecto de la justicia será la paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Palabras de Isaías, profeta bíblico. 700a.c.)

La justicia es imprescindible para desarrollar una cultura de paz. Es un principio elemental pero subestimado. Lo contrario también es terriblemente cierto: El efecto de la injusticia es la violencia, angustia e inseguridad. Mire como está nuestro país. Años de injusticia y corrupción han hecho que nuestros pueblos ya no crean en el diálogo, desconfíen de las instituciones, duden de sus autoridades, piensen que las leyes sirven sólo para pretextar el abuso y que la única vía “que sí funciona” es ejecutar una medida de fuerza. Peor aún, no falta quienes sostienen que la única solución es un levantamiento en armas.